SEGUIR - FOLLOW

COMPARTIR - SHARE

Facebook LinkedIn Twitter

La roca del tiempo OBRA

Falsario

Falsario orilla a clausurar la verdad, omitirla para entreabrir otro juego, la posibilidad de pronunciar otros paisajes imaginarios. Abrir, cortar, sesgar, darle otro revés a la impostura real. Son falsificaciones de autor. Auscultaciones a pretendidas obras de valor magnánimo. Nadie cuestiona la Historia que permanece ahí, intacta como una roca inamovible a través del tiempo. La Historia crediticia que cimienta las articulaciones de las sociedades, que soporta la ilusión de identidad, la ilusión del destino humano. Al contrario la Historia, casi por aval autoritario, legitima estructuras, sistemas, operadores de causa y efecto, agentes de poder que rigen la distribución de las riquezas. Círculos que establecen los criterios de valor, con base en su interés utilitario inmediato, inversiones de capital. Al final, si el objeto es capaz de obtener utilidad, será por consiguiente, objeto de interés. Actualmente los productos se generan para consumidores pseudoeducados (condicionados) como estrategia de dominio. La pobreza, evidentemente, está en otra parte. La Historia como roca monumental impresiona intempestivamente al común de las almas, fomentando espectadores-consumidores sometidos por las leyes de su ignorancia. Las “estatuas” depositarias de idiosincracia normativa de las colectividades fungen un papel ficticio dentro del guión impostado. El lugar concurrido de la Historia es el de la idolatría ciega e incuestionable, que supuestamente debemos respetar y venerar. ¿O no, hordas fanáticas? ¿Siguen creyendo que tienen voz colectiva? Al final, la Historia no representa más que la metaficción incrustada en insignias de reconocimiento porque la ignorancia es tierra fértil para sembrar cualquier credo. Sin ánimo de profetizar nada, la disolución de los síntomas de pertenencia y necesidades dependientes devendrá. La constante expansión de los mundos, inevitable inercia, móvil dinámico, río cambiante, fuego destructivo, luz creadora, en una rueda infinita, rueca que hace y deshace la trama bajo el rigor casi caprichoso de su aguja por siempre precisa, de sus hilos fantasma laberínticos. ¿Por qué los hombres han de levantar sus construcciones? ¿Para qué? ¿Cuál es propósito? ¿Por qué no desisten en el afán de una ambición ilusoria? ¿Será que al final, la realidad es demasiado para los espíritus humanos e insisten? Esto no es un sabotaje. Si es que lo fuera, sería porque niega la existencia ambigua de la hasta ahora aceptada noción real del mundo. No es un sabotaje, porque se circunscribe en los circuitos pertinentes. No hay subversión, hay mentira.

moisés bartolomé teatro vals viejoeste picota dostruhanes caballodedios balneariodebabel lacunadelacivilizacion

FALSARIO POEMA

Gustavo A. Rodríguez Nava



CATÁLOGO PDF descargable